Comer o no comer bichos, he ahí la cuestión

Que en algunos países comen bichos ya no es ningún secreto y, como cada vez viajamos más, cada vez nos asusta menos que nos hablen de los beneficios de comer insectos. El trabajo de fin de máster de una de las antiguas alumnas de Decision Making and Innovation iba justo de esto y lo explicó en la última sesión presencial de dicho máster.

El problema: la sobrepoblación

La población mundial no para de crecer. Se estima que en 2050 seamos 10.000 millones de personas en el mundo y, con los hábitos de consumo y sistemas de producción alimentaria actuales, no es posible garantizar que todas ellas tengan acceso a una alimentación de calidad y suficiente para satisfacer sus necesidades nutricionales para una vida saludable

Si no cambiamos la forma en la que nos alimentamos y producimos comida, la producción agrícola tendrá que aumentar en un 50% para 2050. Este aumento no puede garantizarse debido al impacto del cambio climático en un planeta que experimenta una crisis medioambiental sin precedentes (contaminación de las aguas, el aire, el suelo, escasez de recursos, pérdida de biodiversidad, etc). Además, aunque este incremento de la producción fuese factible las consecuencias medioambientales serían inasumibles para nuestro planeta.

La solución: nuevas fuentes de proteínas

Una de las alternativas más sostenibles que mitigarían el impacto ambiental de alimentar a 10.000 millones de personas sería un cambio en la dieta a escala global. Esto implicaría sustituir las fuentes de proteína tradicionales (carne y pescado) bien por productos de origen vegetal (vegetarianismo) o bien por insectos (entomofagia).

Entre estas dos alternativas Débora Orta prefirió investigar la segunda por ser menos conocida y extendida que el vegetarianismo. A esto se sumaba el desconocimiento sobre esta materia, especialmente en las culturas occidentales. Al margen de los detalles técnicos, el proyecto de esta exalumna estaba centrado en cómo la educación (recibir información objetiva) sobre la entomofagia puede afectar en la disposición de las personas a realizar este tipo de cambio en su dieta.

Y ahí es cuando entra el tema cultural: ¿estaríamos dispuestos a comer bichos? Algunos de los alumnos que asistieron a esta charla de Back to School lo tuvieron claro:

En lo referente a los beneficios de comer insectos queda aún mucho por investigar y por divulgar, pero el primer paso son trabajos como este que Débora Orta presentó en la sesión presencial del Máster en Decision Making and Innovation. Estas sesiones reciben el nombre de “Back to School” y la próxima irá sobre el origen de la vida. ¿Te apuntas?

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